miércoles, 8 de junio de 2011

Toledo llega al ocaso


Nunca he hablado de este Toledo vespertino. En los días ya cálidos de este Junio he empezado a salir a pasear por la carretera del Valle, llamada así porque nos encamina a la Ermita de la Virgen del mismo nombre desde donde se puede admirar ese Toledo tenebroso que el Greco plasmó en sus pinturas.

Puente de Alcántara y Alcázar
 
 Cuando el sol se pone y te va dando en la cara percibes el frescor del río Tajo, que como corona de agua, rodea esta ciudad que surge en los peñascos. Hacia el sur, el cerro del Bu recoge la Academia Militar; sin bajar el ritmo del buen caminante, me fijo en los turistas que aparcan sus coches en los distintos miradores, quedando asombrados por la vista que tienen ante sí. Las cúspides del Alcázar, hoy Biblioteca de Castilla-La Mancha, brillan como si fueran de charol y cortan esas nubes de atardecer.

Ermita de la Virgen del Valle, al fondo la Academia Militar

Frente a la Ermita de la Virgen del Valle, en la orilla opuesta del río, veo La Casa del Diamantista, así llamada porque en ella vivió José Navarro orfebre de la reina Isabel II, a quién le hizo su  primera corona. Esta casa se encuentra en la misma orilla y sorprende su gran terraza circular.

Casa del Diamantista

Veo como la balsa cruza el río y lleva a los paseantes a la otra orilla, para continuar su camino en el otro lado del "espejo".
El río Tajo desde el mirador del Valle


En la noche podemos ver el río gracias a la iluminación que jalona su curso y que hace que, incluso en noches oscuras, podamos ver el agua de este Tajo, tan deseado por muchos como abastecedor de agua.


Comienzan a aparecer las primeras luces en la Catedral, en las sinagogas y en el Alcázar, parece un cuadro que inicie un pintor vacilante en su trazo, pero a la vez rápido en la terminación de su obra. 

Catedral iluminada

El cuadro se terminó, las nubes dejan de verse y el esplendor del atardecer deja paso a esa ciudad iluminada que parece una postal.
Las calles, con sus faroles, limitan los barrios, Vega Baja, San Pedro el Verde y Circo Romano, Zona de Cigarrales y Cerro de los Palos… que nos transportan a los días donde sus paseantes pertenecían a las tres culturas: judía, cristiana y musulmana.
Vuelvo a casa y…cuando tenga que marcharme nunca podré olvidar mi TOLEDO.

Catedral y Alcázar iluminados

domingo, 8 de mayo de 2011

Escuela de Traductores de Toledo

La Escuela de traductores de Toledo es una de las instituciones que aún perduran en esta bella ciudad.
Cuando todo estaba sumido en la vorágine de la ciencia y la filosofía y, en Damasco, se podían leer los más prestigiosos tratados, los árabes llegaron a esta tierra y con ellos, estos textos.
Toledo fue la primera gran ciudad musulmana conquistada por los cristianos. Como en otras capitales de Al-Andalus, existían en ella bibliotecas y sabios conocedores de la cultura que los árabes habían traído del Oriente y de la que ellos mismos habían hecho florecer en la Península Ibérica. Con la presencia en Toledo de una importante comunidad de doctos hebreos y la llegada de intelectuales cristianos europeos, acogidos por el cabildo de su catedral, se genera la atmósfera propicia para que Toledo se convierta en la mediadora cultural entre el Oriente y el Occidente de la época, también era una ciudad  imprescindible para los musulmanes.

En 1085, el Rey Alfonso VI reconquistó la ciudad y empezó un movimiento cultural. Alfonso era muy tolerante con los musulmanes y judíos, y por eso, las tres religiones podían vivir relativamente en paz en Toledo. Alfonso tenía un arzobispo en Toledo, se llamaba Arzobispo D. Raimundo. Él fue muy importante en la creación de la Escuela de Traductores, porque sabía la importancia de traducir las obras griegas, que los árabes tenían, a latín y castellano. Él fundó la Escuela de Traductores porque quería traer las obras perdidas de los griegos y el este al resto de Europa.
Scriptorium

Durante el siglo XII, la Escuela de Traductores en Toledo empezaba a crecer. La Escuela de Traductores de Toledo tuvo dos periodos separados por una fase de transición. El primero fue el del arzobispo don Raimundo que, en el siglo XII, impulsó la traducción de obras de filosofía y religión del árabe al latín. Gracias a su labor, en las universidades europeas comenzó a conocerse el aristotelismo neoplatónico.

Se tradujeron libros de Aristóteles comentados por filósofos árabes como Avicena y Alfarabí, de autores hispano- judíos como Ibn Gabirol, y también se tradujeron el Corán y los Salmos del Antiguo Testamento. Por otra parte, en esta fase se empieza a recibir la ciencia oriental en Europa, a través de las traducciones de obras que sirvieron de manuales para los universitarios hasta el siglo XVI: el Canon de Avicena y el Arte de Galeno.
Canon de Avicena (Ibn Sina)

La astrología, astronomía, y la aritmética se enriquecen igualmente al ser vertidas al latín las obras de Al-Razi, Ptolomeo o Al- Juwarizmi. Muchos traductores musulmanes, judíos, y cristianos traducían obras en árabes a latín clásico, y después a castellano y lenguas románicas. Arzobispo Raimundo tenía dos traductores muy famosos; Domingo González y Juan Hispalense. Hispalense traducía las obras de árabe a español, y González escribía los textos en latín (Ihrie). Con un sistema como ese, los traductores de la escuela  podían traducir muchos textos perdidos. El mundo medieval empezaba a recibir textos de filosofía y religión. Las obras de Platón, Aristóteles, Hipócrates y otros griegos estaban disponibles para los europeos por  primera vez desde la caída del imperio Romano.

En Europa y por influencia romana se hablaban dos idiomas: el Latín y el Latín vulgar. El primero era el idioma serio y elegante que servía para discutir temas de interés y escribir todo lo que alguien quisiera plasmar en papel: leyes, historia, literatura. El segundo era el que el pueblo utilizaba. El latín vulgar fue transformándose en sus diferentes destinos, mezclándose con los dialectos regionales, adquiriendo resonancias y ecos propios. Así en el siglo XI se escuchaban en esta región del mundo: el mozárabe, un incipiente castellano, gallego, leonés, navarro-aragonés y el catalán; pero todas estas lenguas seguían siendo idiomas vulgares (del vulgo), hablados y sin gramática y ortografía bien definidas. Más aún, todos el material escrito seguía escribiéndose en Latín.

Entonces llegó un hombre a Castilla, Alfonso X, y estableció que los pueblos “...no emplearán ya la lengua latina como medio de expresión de sus escritos filosóficos, astronómicos, históricos o jurídicos, sino las hablas vulgares que se han desarrollado en sus países respectivos: los romances catalán y castellano, aptos ya para expresar todos los matices del pensamiento”. 

Alfonso X dictando textos

Libro de las Siete Partidas de Alfonso X

Durante el reino del Rey Alfonso X en el siglo XIII, la Escuela empezó a traducir obras de matemáticas, astrología, alquimia y otras ciencias. Las obras de Azarquiel, Ptolomeo y más eran traducidas al castellano . La Escuela de Traductores recibía mucha atención porque era un centro de aprendizaje. Era el único lugar en Europa donde los judíos, cristianos y musulmanes trabajaban relativamente en paz para ampliar los conocimientos de Europa. Muchos eruditos y traductores venían a Toledo para traducir y aprender la información que la Escuela tenía, y las obras traducidas regresaba a todos partes de Europa cuando los eruditos salieron de Toledo.
Alfonso X recibiendo a los musulmanes


Los métodos de traducción evolucionaron con el tiempo. En un primer momento, un judío o cristiano conocedor del árabe traducía la obra original al romance oralmente ante un experto conocedor del latín que, a continuación, iba redactando en esta lengua lo que escuchaba. Más tarde, en la época de Álfonso X, los libros fueron traducidos por un único traductor conocedor de varias lenguas, cuyo trabajo era revisado al final por un emendador.


También, la Escuela de Traductores es importante porque demuestra que las tres religiones monoteísticas podían vivir en paz, y trabajar juntos para lograr una meta común.  Los cristianos y los musulmanes lucharan durante ochocientos años, pero en el ejemplo de la Escuela de Traductores, la influencia e importancia de las traducciones era mayor que sus diferencias.
Hoy en día, la Escuela de Traductores de Toledo se sitúa en el Palacio del Rey Don Pedro y pertenece  a la Universidad de Castilla- La Mancha.

miércoles, 20 de abril de 2011

Otras historias más de Toledo


 Pasear por las calles de Toledo, sentarse en un parque o simplemente parar  en el camino hacia mi casa y ver la confluencia de calles  me hace pensar y recordar muchas cosas de su historia.

Cuando Toledo forma parte del dominio cristiano en la época medieval esta ciudad  crece en esplendor y poder.
En ella se origina el movimiento cultural de la Escuela de Traductores.
  Gracias a la colaboración de judíos y cristianos  se conocerán obras escritas que no hubieran podido llegar a Europa de otra forma.
Es muy curioso que la gran joya del gótico español , su catedral, se construye en esta época. Todo este esplendor contrasta con las represiones que se sucedieron en la juderia. 
Cuando llega al trono Carlos I de España, V de Alemania, en Toledo empieza primeramente el movimiento rebelde de los Comuneros.
Este mismo rey la convertirá en ciudad imperial y comenzará las obras del Alcázar Renacentista. Además le otorgara su escudo actual.
  Cuando llegó al trono Felipe II la corte se marcha para siempre iniciándose el principio del lento declive de la ciudad. Aún así no dejan de acudir a ella figuras de la talla de Cervantes, El Greco o Becker.
Las casas de los nobles se iban convirtiendo en conventos y la ciudad fue despoblándose poco a poco.
Este proceso merma la influencia de ciudad frente a los nuevos lugares de poder pero hizo que su paisaje sufriera pocas modificaciones.

Con el tiempo Toledo fue redescubierta por autores como Benito Pérez Galdós, o posteriormente por la generación del 27, que yo tanto admiro

Me he podido percatar que con la democracia se han abierto nuevas esperanzas que culminan con la capitalidad de Castilla-La Mancha. Es en esta época cuando se ha acometido una gran labor de conservación, con la restauración y puesta en valor de numerosos edificios. El reconocimiento internacional ha llegado de manos de su declaración como Patrimonio de la Humanidad.









Después de esta reflexión y de un pequeño repaso por su historia voy llegando hacia la iglesia de santo Tomé, donde  encontramos, en una sala especial, uno de los cuadros más importantes de El Greco,
El Entierro del Conde de Orgaz.






Encargo realizado en marzo de 1586 al pintor por el párroco de la Iglesia, Andrés Núñez de Madrid, para la capilla funeraria del noble benefactor del que se representa en el lienzo su entierro, don Gonzalo Ruiz de Toledo, Conde de Orgaz, muerto en 1323.


La Iglesia aparece ya citada en el siglo XII, aunque fue reconstruida a principios del siglo XIV por encargo del Señor de Orgaz, perteneciendo a esta época la torres que es uno de los mejores exponentes del mudéjar toledano; entre las incrustaciones de cerámica vidriada, una hornacina visigoda y una cruz paté (Cruz patada o Cruz paté como se la denomina a veces, es aquella cruz cuyos brazos se estrechan al llegar al centro y se ensanchan en los extremos. Su nombre proviene de que los brazos de este tipo de cruz parecen patas).


Hace tiempo un amigo que tiene un blog estupendo llamadoToledo Olvidado me contó que la obra del Greco en realidad debería llamarse El entierro del Señor de Orgaz 
El "Entierro del Señor de Orgaz" (incorrectamente denominado muy a menudo como "Entierro del Conde de Orgaz", pues cuando Gonzalo Ruiz de Toledo falleció en 1323 no era conde, sino señor, ya que no fue hasta 1522 cuando Orgaz pasó de señorío a condado) es una de las obras cumbre de la historia de la pintura universal. Tal vez por ello, en los fatídicos días del enfrentamiento fratricida que comenzó en 1936, todas las partes tenían clara la importancia de su preservación. De este modo, el cuadro fue hasta en dos ocasiones protegido para evitar que los inminentes bombardeos ocasionaran daños en el lienzo de El Greco de la Iglesia de Santo Tomé.
Así, en septiembre de 1936, el cuadro fue protegido por el Comité de Defensa del Patrimonio del Frente Popular bajo las indicaciones del Director General de Bellas Artes, Josep Renau Berenguer, y del escultor Emiliano Barral. Renau ordenó que el cuadro fuese tumbado en el suelo sobre cuatro montones de mantas colocando algunas otras en el bastidor a modo de relleno. Sobre él, debían situarse a modo de sandwich capas de tablones gruesos y más mantas.
Y así fue como encontraron el cuadro, sano y salvo, las tropas nacionales al tomar la ciudad. Sin embargo, en 1937, una nueva amenaza de bombardeos republicanos hizo que el cuadro tuviera que ser de nuevo protegido. En esta ocasión el encargado de dirigir las tareas fue el destacado arquitecto vasco Pedro Muguruza, ayudado por los carpinteros Jaime García Gamero y Meneses. Colocaron el cuadro bajo el coro de la iglesia y utilizaron colchones de lana, maderas y sacos terreros.
Las fotografías del archivo Rodríguez que os voy a mostrar y que han sido tomadas del blog de Eduardo Sanchez Butragueño han sido atribuidas a ambas protecciones, tanto a la que efectuaron las autoridades republicanas en 1936 como la que realizaron las nacionales en 1937.
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez




Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Eduardo Sánchez Butragueño dice lo siguiente :
"En mi opinión, se trata de las tareas dirigidas en 1937 por Pedro Muguruza, si bien no estoy seguro completamente de que la persona que aparece con corbata sea él Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez
Tareas de protección contra bombardeos del lienzo del Entierro del Señor de Orgaz (El Greco), en la Iglesia de Santo Tomé (Toledo). Fotografía Rodríguez

Con el deseo de que nunca jamás tenga que protegerse esta joya de la pintura por una causa tan lamentable, os dejo algunas postales antiguas de la colección del Archivo Municipal del Ayuntamiento de Toledo:
Entierro del Señor de Orgaz. Hauser y Menet, 1908
Entierro del Señor de Orgaz. Foto abelardo Linares, 1924
Entierro del Señor de Orgaz, Viuda e Hijos de Peláez, 1910
Entierro del Señor de Orgaz. 1954, Foto Garrabella

 Espero que esta investigación os haya servido para tener más conocimientos sobre las joyas que encierra esta importante ciudad y agradezco infinitamente a Eduardo su permiso para utilizar sus fotografías.





lunes, 28 de marzo de 2011

Cuando el sefardí se convierte en arte

Se va forjando la primavera y Toledo va oliendo a ciprés y mirto; los diarios paseos por las calles de esta ya mi ciudad me van acercando al conocimiento de grupos de personas que, con su amabilidad, me han ido introduciendo en sus vidas. Leo mucho sobre nosotros, los judíos; conozco detalles de convivencia posible entre religiones, pero también episodios oscuros de ésta. Confieso que eso era lo que yo buscaba cuando decidí dejar, por un tiempo, Estambúl, la ciudad que nos acogió hace 5 siglos.
Voy descubriendo pasajes de la historia que forjaron nuestro destino, pero también que esta historia pudo recordar promesas hechas antes de partir. Me adentro en este entorno y encuentro maravillas como la de mi amigo Tomás, que ha recopilado, a modo de glosario, algunas de las más bellas palabras de nuestra lengua.
Me sorprendo con la musicalidad del judeo-español, también llamado ladino, que aún hoy se habla en algunas juderías; todo esto me emociona pues, puedo decir, que el espíritu de nuestros antepasados sigue vivo.

jueves, 3 de marzo de 2011

Desde Granada volví...

Mucho tiempo sin escribir porque estaba preparando mi visita a Granada, ahora que he vuelto de esta ciudad y todavía percibo sus olores y colores, voy a contar lo que ha supuesto para mi conocer otra cultura que poblaba Al-Andalus.
Fátima, la amiga de mi hijo, me estaba esperando; nos dirigimos a su casa ubicada en el Albaicín. El recorrido por las calles llenas de tráfico me adentraba en la idea que uno tiene cuando no conoce una ciudad y va descubriendo sus matices. He viajado mucho y pensar que estaba en la cuna de la dinastía nazarí, con quién Al-Andalus llegó a su máximo esplendor, me produjo una gran satisfacción.
La subida por ese laberinto de calles, donde casi rozas a los peatones, me transportó a lo que tantas veces había leído, a la magia y al color de Al-Andalus.
Palacio de Carlos V desde el Albaicín
Sabía que había mucho que ver, así que sin descansar del viaje fuimos al Mirador de San Nicolás a ver la puesta de sol; el ambiente era estupendo, mucha gente había pensado lo mismo que nosotros, ver el sol reflejado, en su descenso, sobre la sierra y la Alhambra.
Y cuando el palacio reflejó los rayos del sol poniente, sus torres tomaron un tono rosado también reflejado en la nieve de Sierra Nevada, que me recordó que las palabras calat al-hamra significan, de acuerdo con la traducción habitualmente aceptada, "el castillo rojo".  Pero los historiadores  dicen que los musulmanes encalaron todos sus edificios, por lo cual prefieren explicar el nombre como tributo al fundador del castillo, el Emir Alhamar.
Lo que estaba sintiendo tenía un sabor agridulce, me acordaba de Samuel, seguía en Toledo, y de las personas que quiero, porque es tal la belleza que vi  que necesitaba compartir estos momentos.
Me he dado cuenta en estos días que, desde cualquier punto de Granada, tenemos vistas grandiosas.

  

 Cuando fue anocheciendo la bajada al Paseo de los Tristes, así llamado porque los granadinos llevaban a sus muertos al cementerio por ese camino, me descubrió otra Alhambra, más cercana e iluminada.
Paseamos por la Carrera del Darro, así llamada por el río que la jalona.
Los romanos lo llamaban el Río de Oro - aurus - debido a los buscadores que, hasta tiempos bastante recientes, se ganaban la vida sacando pepitas de su lecho. Los moros lo pronunciaban Hadarro, y los cristianos que les reemplazaron decían Dauro, transformándose en el lenguaje popular de hoy como Darro.
El paseo por la orilla izquierda del río, desde Paseo de los Tristes a Plaza Nueva, con sus restos de un puente y de un baño moro, "El Bañuelo", que formaba parte de una mezquita, y sus dos puentes de piedra, sus dos conventos y una iglesia, es de los más románticos que he conocido. Tiene, además, varios palacios y todo a la sombra de las poderosas torres de la Alhambra.
Todo esto lo tenía que ver a la luz del día.
Empezaría por el "hamman" del Bañuelo para recordar los baños que suelo frecuentar en Estambúl.
Sus columnas y capiteles fueron recuperadas de las ruinas de edificios visigóticos y romanos, e incluso de los restos del palacio de los Califas de Córdoba, Medina al-Zahara.
El día era espléndido y los rayos de luz entraban por las aberturas hechas en las bóvedas.
Esclavos abrían los cristales de las aberturas en la cúpula para liberar el vapor cuando la temperatura en el interior se hacía excesiva para los bañistas.
El agua se canalizaba por tubos compuestos de segmentos encajados hechos de barro cocido, hacia las salas cálidas, templadas y frías del hammam, entre los cuales pasaban los bañistas, siguiendo el modelo romano.
Baños del Bañuelo desde la Alcazaba
Fue el único hammam de la ciudad que no fue destruido por los cristianos.

Sinfonía de luz en El Bañuelo


Me di cuenta del mestizaje de culturas; Granada, como exponente musulmán, me mostraba que ocho siglos no se diluyen facilmente y que cada piedra de la antigua ciudad, Albaicín, poblada por los Almorávides y los Almohades, ofrecía ese clamor del almuédano en las mezquitas.
La importancia que el agua tenía para los musulmanes se aprecia en las acequias que discurren por la Alhambra y en los 26 aljibes que aún se conservan anexos a las mezquitas, hoy iglesias.
El rumor de las fuentes en el Generalife - Gamal Alarife - Jardín del paraíso, me transmitió esa paz que ahora conservo en mi corazón.
Fueron unos días de descubrimientos, donde pude disfrutar de la Granada de los cármenes y de los baños, de los rosados atardeceres y del frescor de las mañanas. Nunca olvidaré este viaje, pues como pude escuchar,  "Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada."

jueves, 10 de febrero de 2011

"Carmen" en Granada


Me han hablado de los "cármenes" de Granada después de haber escrito sobre las casas puerta; son para Granada lo que el "cigarral" es para Toledo. La palabra "carmen" tiene origen árabe, considerándola versión castellana de la voz karm. Este vocablo, en su más amplia acepción significa viña; pero en árabe granadino se aplicó para designar una finca rústica de peculiares características, enclavada siempre extramuros de la ciudad y nunca dentro del casco urbano de la misma. Tal finca rústica era muy parecida a las actuales caserías granadinas: finca de recreo y al mismo tiempo utilitaria. Como estas últimas constaba de vivienda campestre con jardín y huerto; jardín adornado con fuentecillas y estanques, sombreado por frutales; huerto con plantaciones diversas de frutales, legumbres y hortalizas y en el que, al menos en el principio, debió predominar el cultivo de la vid que daría su nombre a la finca.
El carmen es un espacio verde típicamente granadino, se encuentra anejo a la vivienda y enclavado dentro de la ciudad. No están rodeados por verjas sino por tapias altas para preservar la intimidad de los dueños de la casa. Normalmente se elevan en la falda de una colina. Los cármenes no son clásicos, ni romáticos, ni primitivos, ni modernos, tienen su tradición y estilo propios. Pequeños y como ocultándose a sí mismos entre la vegetación, surcados de senderos con macizos de boj, sugieren recogimiento y guardan el encanto de jardines orientales; podemos oler el jazmín y la azucena, el arrayán, la dama de noche y la rosa... En medio de esos jardines, como un mirab, se elevan las columnas y alminares, bajo su fronda un surtidor, a ras del suelo, deja caer el agua cantarina que surca los senderos. Los cipreses, con su aroma a frescor, se elevan enhiestos en busca del cielo.
Hay cármenes que se levantan sobre restos arqueológicos como el Carmen de Lopera, en la callejón de las Minas, ahora de la Concepción,  famoso a causa de las excavaciones allí realizadas en la segunda mitad del siglo XVIII, excavaciones que produjeron gran expectación en toda Europa y provocaron la intervención de los Tribunales de Justicia que declararon apócrifos los materiales arqueológicos encontrados y falsarios a los descubridores. 
El Carmen de los Mártires se encuentra dentro de la Alhambra.

Carmen de los Mártires
No muy lejos, el Carmen de San Antonio, que tiene su entrada por el callejón que discurre a espaldas del convento de Santa Isabel la Real, encierra la más importante puerta que daba acceso a la Alcazaba Vieja, Bab al-Unaydar o Puerta de la Erillla, vulgarmente conocida por Monaita, hermosa construcción del siglo X y soberbio ejemplar de arquitectura castrense hispanomusulmana.
El Carmen del Chapiz, que tiene su entrada por la placeta del Peso de la Harina, además de sus deliciosos jardines muestra un palacio morisco del siglo XVI que constituye una síntesis de la fusión del arte árabe con el renacentista. Sede actual de la Escuela de Estudios Árabes, la casa consta de dos edificios distintos, construidos en la misma época y comunicados entre sí, cada uno de los cuales tiene por eje un patio con alberca rectangular en su centro. Uno de ellos, perfectamente conservado, constituye precioso ejemplar de estilo morisco, en tanto que en el otro domina la tradición arquitectónica de la casa árabe. 

Carmen del Chapiz
 En la margen izquierda del Darro, al pie de las torres de la Alhambra, el de Los Chapiteles fue propio del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, de su primitiva obra quedan aún capiteles árabes y góticos y un rico artesonado que cubre su escalera.
En la Antequeruela. el carmen que habitó Manuel de Falla contiene el museo en que se exponen recuerdos del genial músico;
Casa de Manuel de Falla

y al pie de la colina el Carmen del Cuarto Real ostenta un magnífico palacio árabe.

Carmen del Cuarto Real

Refiriéndose a los cármenes granadinos, Góngora escribió: 

"...que el Darro cenefa hacen
de aguas, plantas y edificios
formando un lienzo de Flandes
do el céfiro al blanco chopo
mueve con soplo agradable
las hojas de argentería
y las de esmeralda, el sauce”


En el Albaicín no hay una casa sin un carmen, por oculto y rodeado de edificios que esté.
Pronto iré a Granada, invitada por Fátima, una amiga de mi hijo. Podré conocer todo lo que tanto he deseado, las tres culturas que unieron esta tierra.

domingo, 6 de febrero de 2011

El espacio doméstico medieval en Toledo; las “casas puerta”.




Mapa del libro Civitates Orbis Terrarum de Braun and Hogenberg editado en latín el 1572

El lugar rocoso y accidentado donde se eleva la ciudad de Toledo ha tenido una  continua ocupación desde época prerromana. La ciudad del imperio romano se ha mantenido con cierta importancia aunque con altibajos a través del reino visigodo, del que Toledo fue capital hasta julio de 711, y de cinco siglos de ocupación musulmana.

Mis recuerdos de Toledo y de la forma de vivir en esta ciudad me invitan a hacer un resumen de la transformación del espacio urbano en la Edad Media.

La mezquita mayor de Toledo sería consagrada al culto cristiano poco después de 1086.  
En 1088, Toledo cae en poder del rey Alfonso VI.
El idioma hablado y escrito seguirá siendo el árabe hasta la segunda mitad del siglo XIII. A partir de 1143, mozárabes y judíos fugitivos del avance almohade en Andalucía se suman a la población que habitaba en Toledo donde estaba la presencia de mozárabes, judíos, musulmanes, francos e inmigrantes del norte de la península, favoreciendo el desarrollo de la arquitectura nazarí en Toledo. 


 
Simultáneamente a este estado de cosas, la transformación del espacio urbano debió de desarrollarse con lentitud en el transcurso del siglo XII y del primer cuarto del siglo XIII. Sabemos que las obras de ampliación de la catedral de Toledo no comienzan hasta 1222 y 1226, unos diez años después de la batalla de las Navas.
Varios incendios, que acompañan a los estados de desequilibrio que se presentan aún en el siglo
XV, favorecen las transformaciones de la ciudad.

La tarea fundamental que me proponía al comenzar mis estudios sobre Toledo  en este viaje hacia la cuna de mis antepasados era entender la génesis del espacio urbano medieval, seguir sus transformaciones y sus adaptaciones sucesivas a lo largo de la Edad Media y definir las características de la ciudad en las épocas islámica y cristiana.
 Para lograrlo, la utilización de varios libros de medidas de casas de instituciones eclesiásticas, entre ellos los del cabildo catedralicio y del monasterio de santo Domingo el Real eran determinantes. El libro del cabildo reúne 557 inmuebles, distribuidos en 64 lugares, adarves, parroquias y plazas.
Pero era muy importante para mí analizar los componentes comerciales más importantes de la ciudad de Toledo a finales de la Edad Media, que son las alcaicerías, las tiendas, las “casas puerta” y los mesones para poder demostrar el crecimiento urbano que tuvo Toledo en la Edad Media.
Todos los tipos son muy interesantes pero yo tengo especial interés en las “casas puerta”, estas eran casas que  tenían en la planta baja una pieza que protegía el paso de la calle a la casa como un vestíbulo o zaguán.
Esta pieza recibía, según los casos, el nombre de “portal” o de “casa puerta”.
La mayoría de estas casas estaban en las zonas comerciales. En Zocodover había catorce inmuebles con casa puerta, algunos de ellos ocupaban parcelas que se extendían entre la plaza de Zocodover y la de Barrio Rey (La casa puerta se abría a una calle o a una plaza mediante una o dos portalones y eran de  forma aproximadamente rectangular),
 Las casas convestíbulo de Zocodover y de la calle de los Francos me  sugieren que en el curso del siglo XV, particularmente en su segunda mitad, el nombre de casa puerta designa una, dos o tres tiendas adosadas sobre las cuales se han levantado después uno o varios niveles de viviendas.
En una de estas casas, que he podido alquilar,  he encontrado el lugar donde me encontraré con Samuel y así podremos intercambiar todas nuestras inquietudes y la relación de nuestra cultura con la cristiana y la musulmana.