jueves, 3 de marzo de 2011

Desde Granada volví...

Mucho tiempo sin escribir porque estaba preparando mi visita a Granada, ahora que he vuelto de esta ciudad y todavía percibo sus olores y colores, voy a contar lo que ha supuesto para mi conocer otra cultura que poblaba Al-Andalus.
Fátima, la amiga de mi hijo, me estaba esperando; nos dirigimos a su casa ubicada en el Albaicín. El recorrido por las calles llenas de tráfico me adentraba en la idea que uno tiene cuando no conoce una ciudad y va descubriendo sus matices. He viajado mucho y pensar que estaba en la cuna de la dinastía nazarí, con quién Al-Andalus llegó a su máximo esplendor, me produjo una gran satisfacción.
La subida por ese laberinto de calles, donde casi rozas a los peatones, me transportó a lo que tantas veces había leído, a la magia y al color de Al-Andalus.
Palacio de Carlos V desde el Albaicín
Sabía que había mucho que ver, así que sin descansar del viaje fuimos al Mirador de San Nicolás a ver la puesta de sol; el ambiente era estupendo, mucha gente había pensado lo mismo que nosotros, ver el sol reflejado, en su descenso, sobre la sierra y la Alhambra.
Y cuando el palacio reflejó los rayos del sol poniente, sus torres tomaron un tono rosado también reflejado en la nieve de Sierra Nevada, que me recordó que las palabras calat al-hamra significan, de acuerdo con la traducción habitualmente aceptada, "el castillo rojo".  Pero los historiadores  dicen que los musulmanes encalaron todos sus edificios, por lo cual prefieren explicar el nombre como tributo al fundador del castillo, el Emir Alhamar.
Lo que estaba sintiendo tenía un sabor agridulce, me acordaba de Samuel, seguía en Toledo, y de las personas que quiero, porque es tal la belleza que vi  que necesitaba compartir estos momentos.
Me he dado cuenta en estos días que, desde cualquier punto de Granada, tenemos vistas grandiosas.

  

 Cuando fue anocheciendo la bajada al Paseo de los Tristes, así llamado porque los granadinos llevaban a sus muertos al cementerio por ese camino, me descubrió otra Alhambra, más cercana e iluminada.
Paseamos por la Carrera del Darro, así llamada por el río que la jalona.
Los romanos lo llamaban el Río de Oro - aurus - debido a los buscadores que, hasta tiempos bastante recientes, se ganaban la vida sacando pepitas de su lecho. Los moros lo pronunciaban Hadarro, y los cristianos que les reemplazaron decían Dauro, transformándose en el lenguaje popular de hoy como Darro.
El paseo por la orilla izquierda del río, desde Paseo de los Tristes a Plaza Nueva, con sus restos de un puente y de un baño moro, "El Bañuelo", que formaba parte de una mezquita, y sus dos puentes de piedra, sus dos conventos y una iglesia, es de los más románticos que he conocido. Tiene, además, varios palacios y todo a la sombra de las poderosas torres de la Alhambra.
Todo esto lo tenía que ver a la luz del día.
Empezaría por el "hamman" del Bañuelo para recordar los baños que suelo frecuentar en Estambúl.
Sus columnas y capiteles fueron recuperadas de las ruinas de edificios visigóticos y romanos, e incluso de los restos del palacio de los Califas de Córdoba, Medina al-Zahara.
El día era espléndido y los rayos de luz entraban por las aberturas hechas en las bóvedas.
Esclavos abrían los cristales de las aberturas en la cúpula para liberar el vapor cuando la temperatura en el interior se hacía excesiva para los bañistas.
El agua se canalizaba por tubos compuestos de segmentos encajados hechos de barro cocido, hacia las salas cálidas, templadas y frías del hammam, entre los cuales pasaban los bañistas, siguiendo el modelo romano.
Baños del Bañuelo desde la Alcazaba
Fue el único hammam de la ciudad que no fue destruido por los cristianos.

Sinfonía de luz en El Bañuelo


Me di cuenta del mestizaje de culturas; Granada, como exponente musulmán, me mostraba que ocho siglos no se diluyen facilmente y que cada piedra de la antigua ciudad, Albaicín, poblada por los Almorávides y los Almohades, ofrecía ese clamor del almuédano en las mezquitas.
La importancia que el agua tenía para los musulmanes se aprecia en las acequias que discurren por la Alhambra y en los 26 aljibes que aún se conservan anexos a las mezquitas, hoy iglesias.
El rumor de las fuentes en el Generalife - Gamal Alarife - Jardín del paraíso, me transmitió esa paz que ahora conservo en mi corazón.
Fueron unos días de descubrimientos, donde pude disfrutar de la Granada de los cármenes y de los baños, de los rosados atardeceres y del frescor de las mañanas. Nunca olvidaré este viaje, pues como pude escuchar,  "Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada."

jueves, 10 de febrero de 2011

"Carmen" en Granada


Me han hablado de los "cármenes" de Granada después de haber escrito sobre las casas puerta; son para Granada lo que el "cigarral" es para Toledo. La palabra "carmen" tiene origen árabe, considerándola versión castellana de la voz karm. Este vocablo, en su más amplia acepción significa viña; pero en árabe granadino se aplicó para designar una finca rústica de peculiares características, enclavada siempre extramuros de la ciudad y nunca dentro del casco urbano de la misma. Tal finca rústica era muy parecida a las actuales caserías granadinas: finca de recreo y al mismo tiempo utilitaria. Como estas últimas constaba de vivienda campestre con jardín y huerto; jardín adornado con fuentecillas y estanques, sombreado por frutales; huerto con plantaciones diversas de frutales, legumbres y hortalizas y en el que, al menos en el principio, debió predominar el cultivo de la vid que daría su nombre a la finca.
El carmen es un espacio verde típicamente granadino, se encuentra anejo a la vivienda y enclavado dentro de la ciudad. No están rodeados por verjas sino por tapias altas para preservar la intimidad de los dueños de la casa. Normalmente se elevan en la falda de una colina. Los cármenes no son clásicos, ni romáticos, ni primitivos, ni modernos, tienen su tradición y estilo propios. Pequeños y como ocultándose a sí mismos entre la vegetación, surcados de senderos con macizos de boj, sugieren recogimiento y guardan el encanto de jardines orientales; podemos oler el jazmín y la azucena, el arrayán, la dama de noche y la rosa... En medio de esos jardines, como un mirab, se elevan las columnas y alminares, bajo su fronda un surtidor, a ras del suelo, deja caer el agua cantarina que surca los senderos. Los cipreses, con su aroma a frescor, se elevan enhiestos en busca del cielo.
Hay cármenes que se levantan sobre restos arqueológicos como el Carmen de Lopera, en la callejón de las Minas, ahora de la Concepción,  famoso a causa de las excavaciones allí realizadas en la segunda mitad del siglo XVIII, excavaciones que produjeron gran expectación en toda Europa y provocaron la intervención de los Tribunales de Justicia que declararon apócrifos los materiales arqueológicos encontrados y falsarios a los descubridores. 
El Carmen de los Mártires se encuentra dentro de la Alhambra.

Carmen de los Mártires
No muy lejos, el Carmen de San Antonio, que tiene su entrada por el callejón que discurre a espaldas del convento de Santa Isabel la Real, encierra la más importante puerta que daba acceso a la Alcazaba Vieja, Bab al-Unaydar o Puerta de la Erillla, vulgarmente conocida por Monaita, hermosa construcción del siglo X y soberbio ejemplar de arquitectura castrense hispanomusulmana.
El Carmen del Chapiz, que tiene su entrada por la placeta del Peso de la Harina, además de sus deliciosos jardines muestra un palacio morisco del siglo XVI que constituye una síntesis de la fusión del arte árabe con el renacentista. Sede actual de la Escuela de Estudios Árabes, la casa consta de dos edificios distintos, construidos en la misma época y comunicados entre sí, cada uno de los cuales tiene por eje un patio con alberca rectangular en su centro. Uno de ellos, perfectamente conservado, constituye precioso ejemplar de estilo morisco, en tanto que en el otro domina la tradición arquitectónica de la casa árabe. 

Carmen del Chapiz
 En la margen izquierda del Darro, al pie de las torres de la Alhambra, el de Los Chapiteles fue propio del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, de su primitiva obra quedan aún capiteles árabes y góticos y un rico artesonado que cubre su escalera.
En la Antequeruela. el carmen que habitó Manuel de Falla contiene el museo en que se exponen recuerdos del genial músico;
Casa de Manuel de Falla

y al pie de la colina el Carmen del Cuarto Real ostenta un magnífico palacio árabe.

Carmen del Cuarto Real

Refiriéndose a los cármenes granadinos, Góngora escribió: 

"...que el Darro cenefa hacen
de aguas, plantas y edificios
formando un lienzo de Flandes
do el céfiro al blanco chopo
mueve con soplo agradable
las hojas de argentería
y las de esmeralda, el sauce”


En el Albaicín no hay una casa sin un carmen, por oculto y rodeado de edificios que esté.
Pronto iré a Granada, invitada por Fátima, una amiga de mi hijo. Podré conocer todo lo que tanto he deseado, las tres culturas que unieron esta tierra.

domingo, 6 de febrero de 2011

El espacio doméstico medieval en Toledo; las “casas puerta”.




Mapa del libro Civitates Orbis Terrarum de Braun and Hogenberg editado en latín el 1572

El lugar rocoso y accidentado donde se eleva la ciudad de Toledo ha tenido una  continua ocupación desde época prerromana. La ciudad del imperio romano se ha mantenido con cierta importancia aunque con altibajos a través del reino visigodo, del que Toledo fue capital hasta julio de 711, y de cinco siglos de ocupación musulmana.

Mis recuerdos de Toledo y de la forma de vivir en esta ciudad me invitan a hacer un resumen de la transformación del espacio urbano en la Edad Media.

La mezquita mayor de Toledo sería consagrada al culto cristiano poco después de 1086.  
En 1088, Toledo cae en poder del rey Alfonso VI.
El idioma hablado y escrito seguirá siendo el árabe hasta la segunda mitad del siglo XIII. A partir de 1143, mozárabes y judíos fugitivos del avance almohade en Andalucía se suman a la población que habitaba en Toledo donde estaba la presencia de mozárabes, judíos, musulmanes, francos e inmigrantes del norte de la península, favoreciendo el desarrollo de la arquitectura nazarí en Toledo. 


 
Simultáneamente a este estado de cosas, la transformación del espacio urbano debió de desarrollarse con lentitud en el transcurso del siglo XII y del primer cuarto del siglo XIII. Sabemos que las obras de ampliación de la catedral de Toledo no comienzan hasta 1222 y 1226, unos diez años después de la batalla de las Navas.
Varios incendios, que acompañan a los estados de desequilibrio que se presentan aún en el siglo
XV, favorecen las transformaciones de la ciudad.

La tarea fundamental que me proponía al comenzar mis estudios sobre Toledo  en este viaje hacia la cuna de mis antepasados era entender la génesis del espacio urbano medieval, seguir sus transformaciones y sus adaptaciones sucesivas a lo largo de la Edad Media y definir las características de la ciudad en las épocas islámica y cristiana.
 Para lograrlo, la utilización de varios libros de medidas de casas de instituciones eclesiásticas, entre ellos los del cabildo catedralicio y del monasterio de santo Domingo el Real eran determinantes. El libro del cabildo reúne 557 inmuebles, distribuidos en 64 lugares, adarves, parroquias y plazas.
Pero era muy importante para mí analizar los componentes comerciales más importantes de la ciudad de Toledo a finales de la Edad Media, que son las alcaicerías, las tiendas, las “casas puerta” y los mesones para poder demostrar el crecimiento urbano que tuvo Toledo en la Edad Media.
Todos los tipos son muy interesantes pero yo tengo especial interés en las “casas puerta”, estas eran casas que  tenían en la planta baja una pieza que protegía el paso de la calle a la casa como un vestíbulo o zaguán.
Esta pieza recibía, según los casos, el nombre de “portal” o de “casa puerta”.
La mayoría de estas casas estaban en las zonas comerciales. En Zocodover había catorce inmuebles con casa puerta, algunos de ellos ocupaban parcelas que se extendían entre la plaza de Zocodover y la de Barrio Rey (La casa puerta se abría a una calle o a una plaza mediante una o dos portalones y eran de  forma aproximadamente rectangular),
 Las casas convestíbulo de Zocodover y de la calle de los Francos me  sugieren que en el curso del siglo XV, particularmente en su segunda mitad, el nombre de casa puerta designa una, dos o tres tiendas adosadas sobre las cuales se han levantado después uno o varios niveles de viviendas.
En una de estas casas, que he podido alquilar,  he encontrado el lugar donde me encontraré con Samuel y así podremos intercambiar todas nuestras inquietudes y la relación de nuestra cultura con la cristiana y la musulmana.  

martes, 11 de enero de 2011

Paseo por Toledo


Llevo paseando Toledo unos días y hoy me encuentro en una librería y con un libro que habla de Al-Mamun, rey de Taifa en esta ciudad del siglo XI. 
Según voy leyendo comienzo a recrear los momentos y los lugares que recorrió este rey y consigo imaginar lo que fue Toledo en su esplendor. Este rey acogió a Alfonso VI cuando fue derrocado del trono del reino de León por su hermano Sancho II; su amistad fue tan grande que siempre fueron aliados, incluso su mujer, Zaida, se convirtió al cristianismo para casarse, una vez muerto Al -Mamun, con Alfonso VI. El rey musulmán fue un gran amante de la ciencia, llevó a Toledo a grandes científicos que tradujeron, en la Escuela de Traductores, grandes obras de astronomía y alquimia. Tuvo especial interés por la observación de los astros que miraba cada noche desde su observatorio donde veía brillar a Aldebarán, Rigel, Alhabor,Albatiya…
En Toledo habían florecido la ciencia y la filosofía. Los grandes conocimientos en teología, medicina, ingeniería que atesoraban los musulmanes andalusíes se difunden abriendo nuevos campos del saber. 
Logro visualizar un mercado donde la gente se afana en vender sus mercancías, cántaros para vino, tinajas de aceite, carnes en salazón, frascos con plantas medicinales…Siempre me han interesado los remedios naturales y he conseguido saber algo sobre ellos. Los remedios en Al Andalus se basaban en la cantidad de plantas catalogadas ya por los antiguos griegos, Galeno, Discórides,… que fueron utilizadas por grandes médicos andalusíes como Al Kasim, que utilizó las plantas como desinfectantes en las heridas de guerra, Ibn Yulyul, autor de un tratado de plantas medicinales  que no estaban incluidas en la obra de Discórides así como de una obra donde se reflejan los errores más comunes cometidos por los médicos.
Mientras pienso esto recuerdo que mi hijo Samuel me habló de un mercado de plantas en la calle Cárcel Baja, al lado izquierdo de la Catedral, que visitó cuando estuvo en Granada. Allí pudo comprar algunas que yo no conocía.
Recuerdo algunas de ellas:

Acedera: Propiedades contra hemorroides y resaca. Se usa como laxante.


Achicoria: Como medicamento Al Kasim la utilizaba para provocar el “menstruo” teniendo además propiedades diuréticas. 

 
Algarroba: Al-Zahrawi (Al Kasim) lo describe como un medicamento en polvo de algarrobo, y sería utilizado para el vómito y la distensión de estómago. Como remedio caliente lo cita contra las hemorragias. Otra cosa curiosa de las semillas de algarrobo es que, casi todas tienen el mismo tamaño (se diferencian en mg),y eran utilizadas por los árabes como medida de masa llamada quirat; de ahí derivó el nombre de quilate que se utiliza como medida de pureza de piedras preciosas y gemas.


Borraja: Ibn Yulyul la describe como beneficiosa para las palpitaciones, Al Yuzi como medicamento para las encías y el afta. En la medicina actual se ha conservado su aplicación para las palpitaciones del corazón y como regulador del tránsito intestinal.

  
Jengibre: Como medicamento compuesto es beneficioso para la incontinencia de orina. Ibn Yazzar considera el jengibre seco, como medicamento beneficioso para el frío y la debilidad del estómago, la indigestión y el reflujo ácido y que elimina los gases del estómago del vientre. La Medicina actual lo utiliza igualmente contra las náuseas y vómitos, problemas estomacales y gases del estómago y vientre. 

Llantén o Plantago: La semilla del llantén frita sirve como medicamento para cortar la hemorragia.

Ishaq Bin Imran lo describe como medicamento para la diarrea .En la medicina actual se utiliza tanto para cortar las hemorragias como para las diarreas.


Mirra: Al-Zahrawi  lo cita formando parte de un preparado en polvos medicinales astringentes que fortalecen el hígado abriendo su obstrucción y beneficiando la hidropesía.
Dioscórides ya lo utilizaba mezclado con uva machacada, miel, azafrán y aceite esencial de rosa, contra la sarna ulcerada en su comienzo. Beneficia la encía y las úlceras malignas en los órganos sexuales.
En la actualidad se aplica a las úlceras en general.

Esta última planta me recuerda la leyenda del árbol de dónde se extrae, árbol de la mirra, 
que un día se abombó, se agrietó y crujió, dando luz a un niño, admirado incluso por Envidia, llamado Adonis, símbolo de la masculinidad y belleza.
  Nacimiento de Adonis- Marcantonio Franceschini
Adonis murió asesinado por un jabalí, enviado por Ares, dios de la guerra, pues se sentía celoso de él porque pasaba mucho tiempo con la diosa Afrodita, amante del dios.
 
Muerte de Adonis- Luca Giordano
Sigo paseando y leyendo, me adentro más y más en mis orígenes y voy descubriendo que las culturas en  Al-Andalus eran extremadamente ricas en sabiduría, en descubrimientos y en aportaciones al mundo actual. Estoy fascinada con ello y mi aprendizaje me ayudará a entender esa convivencia que fue posible.
Continúo con mi paseo y me sorprendo con los escaparates de una pastelería donde se expone el típico dulce de Toledo, el mazapán.

El primer lugar donde se habla de él es en las Mil y una noches, donde se cita este manjar para poder soportar los ayunos del Ramadán.
El origen del mazapán se atribuye al término árabe “mantha-ban”, que quiere decir “rey sentado”, ya que los primeros mazapanes que se conocen en España llevan impresa esta figura, detalle que se adjudica al mestizaje arábigo-español, porque en la cultura islámica no se permitían, por lo general, representaciones de figuras humanas ni animales. El hecho de que un rey sentado aparezca en el escudo heráldico de Toledo establece una vinculación entre la ciudad y los primeros mazapanes.


Por otra parte, también de origen árabe, el vocablo “mahsaban” designa los dulces hechos a base de almendras y otros frutos secos.
En la historia del mazapán se confunde la imaginación y la realidad. El mazapán arrastra multitud de historias y leyendas. En Toledo, la leyenda cuenta que el mazapán lo “inventaron” las monjas de San Clemente, cuando la ciudad se hallaba sitiada por los árabes y había una gran necesidad tras la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Las monjas para lograr alimento hicieron en un almirez y a golpe de maza una pasta con las materias primas de las que disponían –almendra cruda y azúcar-. A esta masa cocida en el horno, que sirvió de alimento a los sitiados, la denominaron “Pan de Maza”.
En el Hospital de Santiago de Toledo se recetaba a los enfermos un alimento que su preparación llevaba pechuga de gallina deshecha mezclada con almendra y azúcar que se supone que era una variante del mazapán.

Actualmente este manjar parece quedar circunscrito a las festividades navideñas, pero no siempre fue así, Lope de Vega decía que también se tomaba en los "dos sanjuanes".
Una de las figuras que se usaban para el mazapán es la anguila. Aquí se aúna la belleza de la “escultura” del dulce con la creatividad de los maestros reposteros y la anécdota histórica.
Según parece, el motivo oculto de la elaboración de mazapanes en forma de anguilas, se debía al interés de las autoridades cristianas de los siglos XV-XVI de descubrir a los judíos y falsos conversos ocultos.
En 1492 los Reyes Católicos decretaron la expulsión total de nosotros los sefardíes de España, pudiendo quedarse solo si se convertían al Cristianismo. Muchos emigraron en una nueva diáspora, pero otros se quedaron, convirtiéndose en cristianos; sobre ellos, no obstante, pesaría siempre la sombra de la sospecha de “falsa conversión”. La anguila es un animal tabú en nuestra religión, comida prohibida para los hebreos por su similitud con las serpientes. Por eso, dándole tal forma al mazapán, y viendo quién lo comía con agrado y quién lo rechazaba, los cristianos viejos esperaban identificar a los falsos conversos, que, aparentando ser cristianos, en realidad seguían siendo judíos de corazón aunque secretamente.


Pregunté la receta para realizar este manjar tan exquisito y esta es la que me proporcionaron:
 
Receta para hacer figuritas de Mazapán

Ingredientes (para 3 personas)
  • 300 gramos de almendras molidas.
  • 300 gramos de azúcar glasé.
  • 2 cucharadas de agua.
  • 1 clara de huevo.
Opcional (ralladura de medio limón y canela molida)
Elaboración:
En un recipiente hondo colocamos las almendras con el azúcar y las dos cucharadas de agua.
Opcionalmente le añadimos la canela y la ralladura de limón. Amasamos con las manos toda la mezcla durante bastante tiempo hasta conseguir una masa uniforme.
Esta masa la dejamos reposar durante un par de horas en lugar fresco.
Pasado este tiempo, hacemos figuritas y las colocamos en una placa de horno. En un cuenco colocamos la clara de huevo y con una batidora de varillas montamos la clara a punto de nieve.
Posteriormente con un pincel de pastelería o un pincel nuevo, pintamos las figuras con la clara.
Una vez terminadas, introducimos la placa en el horno durante unos 2 minutos a 200 0C de temperatura, hasta que se dore la superficie. Sacamos del horno y dejamos que se enfríen.
Sigo pensando que la herencia que impregnó a esta tierra nos llevará a conocer grandes descubrimientos, grandes obras. Cada día estoy más feliz por haber hecho este largo viaje.

domingo, 2 de enero de 2011

Mozárabes, su arte y expresión


Voy llegando a España y hago una reflexión sobre la mezcla de culturas y la convivencia que se desarrolla en el encuentro de distintas costumbres y valores.
Recuerdo la presencia de los mozárabes y lo que aportaron a la cultura de España.
El mundo mozárabe  tiene su origen en los hispano-visigodos que al  afianzarse la conquista de la Península los musulmanes, viéndose  sometidos ,reaccionaron de diferentes formas: muchos se convirtieron al Islam y se asimilaron a los musulmanes con relativa facilidad; otros, los mozárabes, se mantuvieron fieles al cristianismo, y formaron una comunidad aparte dentro de Al- Ándalus, tuvieron su propia administración municipal y judicial y conservaron las antiguas jerarquías eclesiásticas, de las que subsistieron tres sedes metropolitanas en Toledo, Sevilla y Mérida.
Los mozárabes tuvieron su propia cultura elaborada a base de tradiciones hispano-visigóticas, arraigadas de una manera firme  aunque tuvieron influencias de la nueva civilización hispano-musulmana, con la que tuvieron que convivir y sobre la cual ejercieron a su vez una influencia sin duda importante.
La supervivencia no fue fácil para los mozárabes.
La tolerancia de las autoridades musulmanas era  bastante limitada y sufriendo muchas  presiones, a veces  indirectas para lograr su conversión, pero cada vez más fuertes.
Siempre tuve una especial consideración hacia  la cultura mozárabe, sobre todo por la reacción heroica que tuvieron a mediados del siglo IX
Muchos emigraron hacia los reinos cristianos del Norte y contribuyeron poderosamente a la repoblación del valle del Duero.

Los mozárabes desarrollaron un arte peculiar, del que arquitectura y miniatura constituyen los capítulos principales y casi únicos. Continuaron las tradiciones del arte visigodo, al igual que el arte asturiano, pero los mozárabes dejaron que penetrase en ellos la maravilla del arte califal que dejaría una huella esencial para distinguir su arte en el panorama mundial, siendo una exclusividad en la Historia del Arte.

 Elemento fundamental de la arquitectura mozárabe es el arco de herradura con características califales muy acusadas.
Me consta que por Andalucía y Levante se desarrolló el primer arte mozárabe, pero no queda nada debido a la persecución y afán destructor que ejerció Almanzor en el siglo X
Si es interesante que durante el siglo X el arte mozárabe conviviera con el cristianismo en el reino de León; y a finales de este siglo y en el siguiente fue suplantado  para ser a su vez sustituido, en la centuria siguiente, por el románico.
 Una de las iglesias mozárabes más antiguas, de planta de cruz griega, es Santa María de Melque, próxima a Toledo, hacia donde me dirijo.
 Pero si algo puede resultar apasionante y que puede llenar de color la imagen de esta cultura es la miniatura mozárabe que  constituye uno de los capítulos más originales del arte prerrománico español.
Miniatura de la Biblia de San Isidoro de Leónhttp://www.bisbymac.com/index21.htm
Todo el conocimiento que tengo sobre el arte mozárabe se lo debo a María, una estudiante de Historia del Arte que me transmitió el especial interés de esta cultura y sobre todo el colorido y la viveza de sus miniaturas.  



La miniatura tiene su momento de plenitud en el siglo X  
Es indudable que muchos de los ejemplares conservados no fueron realizados por artistas propiamente mozárabes sino, sencillamente, por monjes de la España Cristiana. Pero, por su estilo y espiritualidad son fiel reflejo del influjo mozárabe que se desarrolló a lo largo del siglo X en los reinos del Norte peninsular y de aquí que la designación de "mozárabe" sea oportuna.
Muchos de sus rasgos artísticos son efectivamente de origen musulmán; así el arco de herradura que se utiliza sistemáticamente, la indumentaria o el mobiliario y los motivos ornamentales, tales como el ataurique, son de clara raigambre hispano-musulmana. Aunque más escasos en número no faltan, sin embargo, los motivos septentrionales: entrelazos o temas zoomórficos de procedencia carolingia o irlandesa.

La técnica empleada en su ejecución es la aguada, procedimiento parecido a la acuarela, a base de colores espesos diluidos en agua o cola.

 El dibujo es sencillo, incorrecto, sin perspectiva. Rasgo característico de la miniatura mozárabe es el predominio en las composiciones de tonos brillantes y colores llamativos; un cromatismo fuerte y original, inexistente en el resto de la miniatura medieval. Pero tal vez el rasgo más original sea la búsqueda de tensión espiritual y dramatismo, que constantemente preocupa al artista mozárabe. Utiliza para ello medios sencillos, simplistas incluso, tales así, la representación de rostros con ojos desorbitados de mirada alucinada, pero a la vez espontáneos y muy expresivos. Todo ello traduce sin duda la espiritualidad especial de aquellos hombres, las preocupaciones de una época de peligros y dificultades y de intensa y sencilla religiosidad.





Los textos decorados responden a varios tipos: Biblias, repertorios conciliares y, sobre todo, el Comentario del Apocalipsis, redactado en contra de la herejía adopcionista por Beato, monje de Liébana a finales del siglo VIII.

Algunas miniaturas que han llegado hasta nosotros fueron realizadas en territorio musulmán. Se habla en este sentido de una escuela sevillana, caracterizada por el intenso arabismo de su estilo y de la que la Biblia Hispalense es el ejemplar más notable.

La mayoría, sin embargo, fueron realizadas en tierras de cristianos, en los reducidos escritorios de los monasterios que iban poblando el valle del Duero.




Las investigaciones destacan la personalidad de uno de estos pintores, el monje Magius, autor del Beato Morgan (conocido también como Beato Thompson por el nombre de su antiguo propietario).


 Trabaja a mediados del siglo X y en su obra aparecen bien perfilados los rasgos estilísticos y muchos de los motivos iconográficos de la miniatura mozárabe. Discípulo suyo fue otro monje, Emeterio, autor, entre otros, del también notable Beato de Gerona. Dignos de citarse son también el Beato de Távera, iniciado por Magius y concluido por Emeterio, y el de Burgo de Osma.


                                        Beato de Magius

Entre las Biblias destacan las leonesas, la de la catedral y la de San Isidoro. 

Códice Emilianense

Entre los códices con actas conciliares debemos citar el Albeldense y el Emilianense, ambos del siglo X y con un estilo distinto al de los Beatos, más estilizado, con figuras de alargadas proporciones, más sabio y tal vez menos espontáneo.